
Te has decidido a competir en una carrera lejos de casa, para la cual tienes que viajar.

En el Salmo 102, verso 2, la Biblia dice que debemos recordar y no olvidar ninguno de los beneficios de Dios para con nosotros.

Salí a correr 42 kilómetros, siempre recordando que del otro lado de la meta me espera la familia más hermosa que Dios me pudo haber regalado

Prometí que daría gracias a Dios a través de un resumen mensual en el cual revisaría las muchas formas en que Dios ha sido fiel y bueno conmigo.
